Fallo justo o error garrafal
A una semana del fallo de la fiscal María del Pilar Peralta, que declaró infundadas las denuncias de abuso sexual, secuestro, maltrato físico y asociación ilícita para delinquir, imputadas al fundador de la Orden del Movimiento de Vida Cristiana Sodalicio, Luis Fernando Figari, sorprende que una denuncia tan grave cómo ésta sea declarada con falta de pruebas y sin fundamento. Las pruebas existentes son muchas y son muy convincentes. En el caso de la denuncia por abuso sexual se declara que el denunciante, alias "Santiago", cuyo nombre se mantiene en reserva, se argumenta que el denunciante realizó dicha denuncia empezado ya el proceso y por lo tanto era inválida. Sin embargo, la fiscal Peralta se negó a escuchar el testimonio de abuso sexual por parte de la victima y no lo tomó en cuenta como prueba para el proceso. Con respecto a la denuncia por secuestro existe
el
testimonio verídico del periodista Jorge Salinas, quién fue víctima de un
secuestro mental. Impuesto a través de un fuerte maltrato psicológico, pues se
le impidió toda comunicación con su familia y la sociedad.
En el libro
Mitad Monjes mitad soldados, Pedro Salinas narra los maltratos físicos y psicológicos
que sufrió durante su estancia en la casa de retiro de la congregación. Este testimonio ha sido presentado por la parte denunciante
como prueba de un daño psicológico irreparable originado por los traumas
sufridos en el pasado, ya que el denunciante fue víctima de torturas físicas,
al igual que otros ex miembros del Sodalicio.
Dicha
denuncia está respaldada por las pruebas obtenidas luego de una exhaustiva
pericia psicológica.
Sobre la denuncia
de asociación ilícita para delinquir la fiscal argumenta que dicha acusación no
estaba tipificada como delito dentro del código penal en la época en que se
fundó la orden. Dicho argumento no quita o desvirtúa posteriores denuncias
presentadas en años recientes referentes a este delito.
Esperemos
que el caso pase a manos de una autoridad judicial más idónea, que no emita
fallos parcializados sustentados en base a posturas religiosas.